Haile Gebrselassie es una leyenda viviente del atletismo etíope y uno de los corredores más completos de la historia. Durante tres décadas compitió al más alto nivel, batiendo récords del mundo en distancias que van desde los 2.000 metros hasta el maratón, y ganando medallas en competiciones que abarcan dos siglos.
Los orígenes en Asella: correr por necesidad
Haile Gebrselassie nació el 18 de abril de 1973 en Asella, en la región de Arsi, Etiopía, una de las zonas que ha producido más campeones de atletismo del planeta. De niño corría diez kilómetros dos veces al día para llegar a la escuela, a través de las tierras altas etíopes a más de 2.500 metros de altitud. Este entrenamiento involuntario construyó una base aeróbica excepcional que los científicos deportivos han estudiado con fascinación.
Una imagen curiosa: Gebrselassie corría con el brazo izquierdo ligeramente doblado hacia el cuerpo, una particularidad biomecánica que los expertos atribuyen a que de niño sostenía los libros del colegio con ese brazo mientras corría.
El dominio en los 10.000 metros
En pista, Gebrselassie fue absolutamente imbatible en los 10.000 metros durante la segunda mitad de los años 90. Ganó el oro olímpico en Atlanta 1996 y lo defendió en Sídney 2000, convirtiéndose en el primer atleta en repetir el título olímpico en esa prueba. Entre medias, ganó cuatro títulos mundiales en pista en los 10.000 metros (1993, 1995, 1997, 1999) y más de veinte récords del mundo en distancias desde el 2.000m hasta el 10.000m.
Su estilo de carrera combinaba una cadencia altísima de zancadas con una eficiencia energética que los fisiólogos describían como extraordinaria. Gebrselassie podía correr 10.000 metros a un ritmo que sus competidores no mantenían ni en los 3.000 metros.
La transición al maratón: dos récords del mundo en Berlín
Como Kipchoge décadas después, Gebrselassie realizó una transición exitosa desde la pista al maratón. En el Maratón de Berlín 2007 batió el récord del mundo con 2:04:26. Un año después, en Berlín 2008, volvió a bajar el récord: 2:03:59, convirtiéndose en el primer hombre en completar un maratón en menos de 2:04.
Este tiempo fue revolucionario. Hasta ese momento, el umbral de las 2:04 parecía tan lejano como la barrera de las dos horas. Gebrselassie no solo lo rompió sino que lo hizo con margen, sugiriendo que había más en el depósito.
El declive y la longevidad
Gebrselassie compitió a altísimo nivel bien entrados los cuarenta años. A los 38 años (2011), corrió la Media Maratón de Berlín en 59:33, un tiempo que muchos atletas jóvenes no alcanzarán nunca. Participó en el Maratón de Nueva York con 40 años. Su longevidad atlética es uno de los aspectos más admirables de su carrera.
Fuera de la pista, Gebrselassie es un exitoso empresario en Etiopía, con hoteles, gasolineras y otros negocios que han convertido al hijo de un agricultor en uno de los hombres más ricos de su país. Es también un activista por el desarrollo de Etiopía y por el atletismo juvenil en su continente.
Un legado que trasciende los récords
Con más de 27 récords del mundo, dos oros olímpicos, cuatro títulos mundiales en pista y dos récords del mundo de maratón, el legado de Gebrselassie en el atletismo es incomparable. Fue el precursor del dominio etíope y africano en el fondo, el atleta que demostró que los límites del running podían romperse generación tras generación. Sin Gebrselassie, quizás no habría Bekele. Sin Bekele, quizás no habría Kipchoge.