Paula Radcliffe es uno de los casos más fascinantes del atletismo moderno: una atleta que ostentó el récord del mundo del maratón femenino durante dieciséis años pero que nunca ganó una medalla olímpica. Su carrera es una historia de grandeza excepcional y de la cruel caprichosidad que a veces hace que los más grandes no obtengan el reconocimiento que merecen.
Los orígenes en Northwich: la corredora de cross
Paula Jane Radcliffe nació el 17 de diciembre de 1973 en Northwich, Cheshire (Inglaterra). De niña padeció asma y anemia, enfermedades que habrían disuadido a cualquier otro de perseguir una carrera atlética. Ella no. Desde adolescente destacó en el cross country escolar, y su determinación para superar sus limitaciones físicas fue la característica que definiría toda su carrera.
Su entrenador y esposo, Gary Lough, jugó un papel fundamental en su desarrollo como atleta. Lough diseñó programas de entrenamiento extremadamente exigentes que llevaron a Radcliffe a volúmenes de kilómetros semanales que pocos atletas del mundo podían sostener.
La reina del cross country y la transición al maratón
Antes de convertirse en la maratoniana más rápida del mundo, Radcliffe fue una de las mejores corredoras de cross country y pista del planeta. Ganó el Campeonato del Mundo de Cross Country en 2001 y 2002, el Campeonato Mundial de Media Maratón en 2000 y 2001, y fue subcampeona olímpica de los 10.000m… a punto de ganar una medalla que nunca llegó por las descalificaciones por dopaje de otras atletas.
Su transición al maratón fue espectacular. En su debut en la distancia, el Maratón de Londres 2002, ganó y corrió 2:18:56, un tiempo extraordinario para una debutante. En Chicago 2002 mejoró a 2:17:18. Pero lo mejor estaba por llegar.
El récord del mundo de Londres 2003: 2:15:25
El 13 de abril de 2003, en el Maratón de Londres, Paula Radcliffe corrió 2:15:25 y estableció el récord del mundo del maratón femenino que resistiría durante dieciséis años. El tiempo era tan excepcional que algunos expertos dudaron inicialmente de su autenticidad. Radcliffe no solo rompió el récord: lo pulverizó por más de dos minutos respecto al anterior.
Para contextualizar: su récord de 2:15:25 habría ganado el maratón masculino en los Juegos Olímpicos de 1960. Su ritmo promedio (3:12 por kilómetro durante 42km) sigue siendo inalcanzable para la inmensa mayoría de los mejores corredores masculinos del mundo.
El drama de Atenas 2004
Si el maratón de Londres 2003 fue el pico de su carrera, los Juegos de Atenas 2004 fueron el momento más doloroso. Radcliffe era la gran favorita del maratón olímpico femenino, la récordwoman mundial corriendo en casa del atletismo. En el kilómetro 36, con el calor aplastante de Atenas y la fatiga de una preparación sobrecargada, tuvo que abandonar sentada en el bordillo de la carretera, llorando de agotamiento y frustración ante las cámaras de todo el mundo. Las imágenes dieron la vuelta al planeta.
Pero Radcliffe es, ante todo, una persona que no rinde ante el fracaso. En los meses siguientes ganó el Maratón de Nueva York 2004, demostrando que el nivel seguía siendo élite. Y en el Maratón de Londres 2005 ganó nuevamente con un tiempo de 2:17:42, su tercera victoria en la maratón más importante del mundo.
El legado de la guerrera
Paula Radcliffe es hoy una de las voces más respetadas del atletismo mundial. Trabaja como embajadora del deporte, comentarista y defensora de la integridad del atletismo femenino. Su récord fue una de las marcas más duraderas del atletismo de carretera, y su historia inspira a millones de corredoras de todo el mundo.