La periostitis tibial es el nombre popular del síndrome de estrés medial de la tibia (SEMT), una de las lesiones más frecuentes en corredores principiantes y en atletas que aumentan el volumen de entrenamiento bruscamente. El dolor en la cara interna de la espinilla que aparece a los pocos kilómetros de empezar a correr es el síntoma principal.
Qué es la periostitis tibial
El periostio es la membrana que recubre el hueso. En la tibia, el periostio de la cara posteromedial ancla los músculos de la pantorrilla profunda (flexor largo de los dedos, tibial posterior) y el soleo. En la carrera, estos músculos transmiten fuerzas de tracción repetidas sobre el periostio tibial. Cuando la carga supera la capacidad de adaptación del tejido, se produce una inflamación del periostio (periostitis) o, en el continuum de la lesión, una fractura de estrés del hueso subyacente.
Factores de riesgo en corredores
Aumento brusco del volumen: el factor más consistente en la literatura. Pasar de 20 km a 40 km semanales en dos semanas sin adaptación progresiva es el escenario clásico de periostitis tibial.
Pronación excesiva del pie: la pronación aumenta la rotación interna de la tibia y la tracción de los músculos del compartimento posterior profundo sobre el periostio tibial medial.
Superficie dura: el asfalto y el cemento transmiten más impacto por zancada que el trail o la pista de atletismo. El corredor que pasa de entrenar en tierra a entrenar exclusivamente en asfalto nota un incremento de la carga sobre la tibia.
Calzado desgastado: la amortiguación del calzado de running se deteriora antes de que la suela exterior se desgaste visiblemente. Un calzado con más de 600-800 km transmite significativamente más impacto que uno nuevo.
Debilidad de los músculos tibiales: el tibial posterior y el soleo, que son los principales absorbedores de la carga en el apoyo medial del pie, necesitan un nivel mínimo de fuerza para proteger el periostio. En corredores que no realizan trabajo de fuerza, estos músculos se fatigan rápidamente y transfieren más carga al periostio.
Síntomas y exploración
Dolor difuso en la cara posteromedial de la tibia, habitualmente en el tercio distal o medio. Se puede reproducir a la palpación a lo largo de varios centímetros del borde medial tibial (no en un punto único).
Patrón temporal: aparece a los 1-3 km del inicio de la carrera. Puede mejorar parcialmente al calentarse (diferencia importante con la fractura de estrés). Empeora hacia el final del entrenamiento y puede persistir las horas siguientes.
Test de percusión: golpear el talón con el puño (transmisión de vibración por la tibia) no debe producir dolor en la periostitis; si produce dolor puntual intenso, sospecha de fractura de estrés.
Diagnóstico diferencial importante
| Característica | Periostitis tibial | Fractura de estrés tibial |
|---|---|---|
| Localización dolor | Difusa, varios cm | Puntual, un foco |
| Mejora al calentarse | Sí (parcialmente) | No, empeora |
| Percusión tibial | Sin dolor o leve difuso | Dolor intenso y puntual |
| Radiografía | Normal | Normal (primeras 2-3 sem) |
| RM | Edema perióstico difuso | Línea de fractura |
Ante la duda, hacer RM: la fractura de estrés tibial requiere reposo de 6-10 semanas y, si es en localización de riesgo (tibia anterior, cuello femoral), puede requerir cirugía.
Tratamiento
Reducción de carga: disminuir el volumen de carrera al 50-70% sin llegar al reposo total. Sustituir la carrera reducida por natación o bicicleta para mantener la forma cardiovascular.
Fisioterapia: ultrasonidos o láser sobre el periostio inflamado, masaje de los músculos de la pantorrilla, trabajo de propiocepción del tobillo.
Análisis de pisada: corrección de la pronación con plantilla si está indicado.
Fortalecimiento específico: tibial posterior (elevar el arco del pie), soleo (elevaciones de talón en monopié con rodilla ligeramente flexionada).
Vuelta a la carrera: progresión muy gradual — empezar con intervalos de carrera intercalados con caminata (10 min correr / 2 min caminar), aumentando la proporción de carrera cada semana si no hay dolor.
Prevención
- Regla del 10%: no aumentar el volumen semanal más de un 10% por semana; para corredores principiantes, incluso este incremento puede ser excesivo — el 5% semanal es más seguro
- Variedad de superficies: alternar asfalto con tierra, sendero o cinta para reducir el impacto acumulado sobre la tibia
- Renovar el calzado antes de los 700 km: muchos corredores entrenan con zapatillas agotadas sin saberlo; sustituirlas de forma preventiva reduce el riesgo de periostitis
- Fortalecimiento del soleo y tibial posterior: incorporar elevaciones de talón en monopié (soleo) y ejercicios de arco plantar (tibial posterior) en la rutina semanal de fuerza