Las roturas musculares en running son menos frecuentes que las tendinopatías o las lesiones por sobrecarga, pero tienen un impacto más inmediato: el corredor para en seco, con dolor agudo que no le permite continuar. Los tres grupos musculares más afectados son el gemelo (el «pantorrillazo» del corredor), los isquiotibiales y, con menos frecuencia, el cuádriceps.
El gemelo: el «pantorrillazo» del corredor
Mecanismo
La rotura del gemelo medial ocurre en el sprint final o en los cambios de ritmo (interval training). El músculo trabaja en contracción excéntrica máxima durante la fase de impulso y, si la demanda supera la resistencia del músculo (fatiga, frío, calentamiento insuficiente), se produce la rotura.
El «tenis leg» (nombre por su frecuencia en tenistas, pero también muy común en corredores) es la rotura de la unión musculotendinosa del gemelo medial. El corredor nota un «latigazo» o «pedrada» en la pantorrilla media-proximal y no puede continuar. La marcha normal puede ser muy dolorosa.
Síntomas
Dolor agudo en la pantorrilla posterior durante el esfuerzo, hematoma que desciende por gravedad en 24-48 horas (puede aparecer en el tobillo), incapacidad para hacer la elevación de talón en monopié.
Diagnóstico diferencial
- Trombosis venosa profunda (TVP): un corredor con dolor en la pantorrilla que aparece gradualmente sin un episodio agudo y con la pierna caliente y edematosa debe descartar TVP antes de atribuirlo a una rotura muscular.
- Rotura de quiste de Baker: produce un cuadro similar pero el antecedente es dolor en la corva (hueco poplíteo) antes del episodio agudo.
Tratamiento
Fase aguda (0-48 h): RICE + deambulación con muletas si el dolor no permite cargar el peso. No aplicar calor ni masaje en las primeras 48 horas (aumenta el hematoma).
Fisioterapia: movilización precoz suave desde el día 3-5 (si tolerable), ejercicios excéntricos progresivos desde la semana 2, trabajo de fuerza en toda la cadena posterior.
Tiempo de baja: 4-8 semanas para una rotura de grado II del gemelo medial.
Los isquiotibiales en corredores
Mecanismo
La rotura de isquiotibiales en running ocurre habitualmente durante los sprints cortos o los cambios de ritmo, en la fase de desaceleración (contracción excéntrica durante la extensión de rodilla antes del apoyo). En corredores de fondo que también hacen trabajo de velocidad, la transición del ritmo continuo al sprint es el momento de mayor riesgo.
La localización más frecuente es la unión musculotendinosa proximal del bíceps femoral o del semimembranoso. Las roturas en la inserción isquiática (avulsión del origen) son las de peor pronóstico.
Diferencias con el gemelo
El dolor es en la cara posterior del muslo (no de la pantorrilla). El corredor puede tener dificultad para extender completamente la rodilla con la cadera flexionada (test de Lasègue activo positivo). El hematoma tiende a quedarse en el muslo.
Tiempo de recuperación
Grado I: 1-2 semanas. Grado II: 3-6 semanas. Grado III o avulsión proximal: 8-16 semanas, con posible indicación quirúrgica.
El cuádriceps en corredores
Mecanismo
La rotura del cuádriceps en corredores es menos frecuente que la del gemelo o los isquiotibiales. Ocurre principalmente en las cuestas abajo (el cuádriceps trabaja excéntricamente para frenar el descenso) o en los sprints con gran extensión del paso.
El recto femoral es la porción del cuádriceps más frecuentemente afectada, especialmente en la unión musculotendinosa proximal (inserción en la espina ilíaca anterior inferior) en corredores que también hacen ejercicios de velocidad con cambios de dirección.
Síntomas
Dolor agudo en la cara anterior del muslo (a diferencia del gemelo, en la parte delantera), dificultad para flexionar la rodilla con carga, posible defecto palpable en roturas de grado III.
Principios generales de tratamiento
No volver a correr por tiempo, sino por criterio funcional: la simetría de fuerza respecto al lado sano (>90%), la ausencia de dolor durante la carrera progresiva y la capacidad de realizar el gesto que produjo la lesión sin dolor son los criterios de alta, no el número de semanas.
El trabajo excéntrico es el más eficaz: los ejercicios excéntricos estimulan la remodelación del tejido cicatricial en las fibras musculares y producen una cicatriz funcionalmente más parecida al músculo normal que el reposo.
La recidiva en el mismo músculo tiene peor pronóstico: volver demasiado pronto aumenta la probabilidad de recidiva; la segunda rotura en el mismo punto tarda más en curar y tiene mayor riesgo de persistir como lesión crónica.
Prevención
- Calentamiento progresivo antes de los sprints: no pasar a intensidad máxima sin al menos 10-15 minutos de trote suave; el músculo en frío es significativamente más propenso a la rotura
- Nórdicos de isquiotibiales: la evidencia más sólida en prevención de rotura de isquiotibiales; 2-3 series de 6-8 repeticiones, dos veces por semana
- No combinar un día de larga distancia con sprints al día siguiente: la fatiga residual de una larga distancia eleva el riesgo de rotura muscular en el trabajo de velocidad posterior
- Elevaciones de talón excéntricas para el gemelo: bajar el talón lentamente desde la punta (3-4 segundos de fase excéntrica) como ejercicio de mantenimiento para el complejo sóleo-gemelo