El 26 de agosto de 2005, en el estadio Rey Balduino de Bruselas, durante el Memorial Van Damme —uno de los meetings de atletismo con más historia del mundo— Kenenisa Bekele corrió 10.000 metros en 26 minutos, 17 segundos y 53 centésimas. Veinte años después, ese tiempo sigue siendo el récord del mundo de la prueba, uno de los más duraderos del atletismo de pista.
La carrera de Bruselas 2005
Bekele llegó a Bruselas en el mejor momento de su carrera. Ese mismo año, en Hengelo (Países Bajos), había establecido el récord del mundo de los 5.000 metros (12:37.35). Era el dominador absoluto del atletismo de fondo en pista, el heredero de Haile Gebrselassie en las pruebas largas.
La carrera de Bruselas fue ejecutada con la perfección característica de los mejores tiempos de Bekele. Los liebres marcaron el paso inicial; Bekele aguardó en el pelotón, ahorrando energía para la fase final. Cuando los liebres se retiraron, en torno al kilómetro 6-7, Bekele comenzó a acelerar progresivamente. Los últimos 3.000 metros los corrió a un ritmo que ningún rival podía seguir.
Su tiempo final de 26:17.53 mejoró su propio récord anterior (26:20.31) en casi tres segundos, una mejora significativa en una prueba donde los récords suelen caer por décimas.
El ritmo del récord
26:17.53 en 10.000 metros equivale a:
- Cada kilómetro en 2:37,75 (2 minutos y 37,75 segundos)
- Cada 400 metros en 1:03,1 (1 minuto y 3,1 segundos)
- Velocidad media: 22,84 km/h durante 25 vueltas a la pista
Para contextualizar: un corredor popular que completa 10 kilómetros en 40 minutos (tiempo muy decente para un aficionado) corre cada kilómetro en 4:00, es decir, a casi el doble del ritmo de Bekele.
Por qué el récord ha durado tanto
La durabilidad del récord de Bekele en los 10.000 metros (más de veinte años) se explica por varios factores:
La excepcionalidad de Bekele: Los análisis fisiológicos de Bekele durante su período de máximo rendimiento indicaban un VO2 máximo en torno a 88-90 ml/kg/min, uno de los valores más altos jamás registrados en un atleta de élite. Junto con su extraordinaria eficiencia de carrera (bajo gasto de oxígeno a un ritmo dado), sus capacidades fisiológicas difícilmente igualables explican la durabilidad de sus récords.
La competencia en pista: El 10.000 metros en pista es una prueba que ha ido perdiendo cierta popularidad entre los mejores fondistas africanos, que prefieren la carretera (maratón) donde los premios económicos son mayores. Esto ha limitado el número de atletas con la motivación y la preparación específica para atacar el récord.
La falta de liebres y condiciones óptimas: Para batir récords en las pruebas de fondo en pista se necesita una combinación de liebres adecuados, condiciones climáticas perfectas y el atleta en su máximo punto de forma. Esta conjunción es más difícil de lograr que en el maratón, donde los organizadores de las grandes carreras invierten muchos recursos para crearla.