Las zapatillas de running no son simples prendas deportivas: en el atletismo de élite son equipamiento técnico que puede marcar la diferencia entre batir o no un récord del mundo. La irrupción de las zapatillas con placa de carbono a partir de 2016 obligó a World Athletics a revisar y modernizar su reglamentación sobre calzado.
La revolución de la placa de carbono
En 2016, Nike presentó las Vaporfly, zapatillas de carretera con una suela de espuma de alta amortiguación (Pebax o materiales similares) y una placa de carbono integrada. Los estudios científicos estimaron que estas zapatillas mejoraban la eficiencia energética del corredor entre un 4% y un 8%, una ventaja enorme en un deporte donde los récords del mundo se mejoran por fracciones de segundo.
Los resultados confirmaron el impacto: desde 2016, prácticamente todos los récords del mundo en maratón y media maratón han sido establecidos por atletas calzando zapatillas de este tipo. La controversia sobre si la tecnología estaba alterando el deporte de manera inaceptable llevó a World Athletics a establecer normas claras.
Las normas actuales de World Athletics
Desde 2020, World Athletics aplica las siguientes restricciones al calzado de competición:
Pruebas de carretera (maratón, media maratón, 10km): La suela puede tener un grosor máximo de 40 milímetros. Solo se permite una placa de material rígido en el interior de la zapatilla.
Pruebas en pista: El grosor máximo de la suela es de 25 milímetros. La restricción es más exigente porque la pista ya ofrece amortiguación y el perfil de esfuerzo es diferente.
Disponibilidad comercial: Para que un tiempo sea homologable como récord mundial, la zapatilla utilizada debe haber estado disponible para la compra general durante al menos cuatro meses antes de la competición. Esto evita que las marcas desarrollen zapatillas exclusivas para un solo atleta que el resto no puede usar.
Calzado en pista de velocidad
Las zapatillas de velocidad (spikes) para las pruebas de pista tienen sus propias características. Los clavos (spikes) en la suela ofrecen agarre sobre la superficie sintética. World Athletics regula tanto el número máximo de clavos como su longitud máxima según el tipo de prueba.
Las zapatillas de sprinting modernas tienen placas de carbono y suelas muy delgadas diseñadas para transferir la potencia del atleta de la manera más eficiente posible.
Descalzos y otros calzados alternativos
Los atletas pueden competir descalzos si lo desean, una práctica que fue habitual en la primera mitad del siglo XX y que el etíope Abebe Bikila inmortalizó al ganar la maratón olímpica de Roma 1960 sin zapatillas. También pueden competir con cualquier tipo de calzado que no viole las normas sobre grosor, placas y disponibilidad. No existe una obligación de usar zapatillas de ninguna marca o modelo concreto.
El debate sobre la tecnología y la igualdad
El debate sobre las zapatillas tecnológicas sigue abierto. Los críticos argumentan que las mejoras en los récords no reflejan solo el avance atlético de los corredores, sino también el avance tecnológico del calzado. Los defensores responden que el deporte siempre ha evolucionado con la tecnología y que las zapatillas están disponibles para todos.